Casi al final de Thrones of the Invisible (Tronos de lo Invisible), intento describir el mundo que de verdad deseo, y descubro que no puede construirse solo con ideales. Escribo
Casi al final de Thrones of the Invisible (Tronos de lo Invisible), intento describir el mundo que de verdad deseo, y descubro que no puede construirse solo con ideales. Escribo
Casi al final de Thrones of the Invisible (Tronos de lo Invisible), intento describir el mundo que de verdad deseo, y descubro que no puede construirse solo con ideales. Escribo
El artículo 45 de la Constitución uruguaya dice, sin rodeos, que “todo habitante de la República tiene derecho a gozar de vivienda decorosa”. La Ley Nacional de Vivienda de 1968,
Casi al final de Thrones of the Invisible (Tronos de lo Invisible), intento describir el mundo que de verdad deseo, y descubro que no puede construirse solo con ideales. Escribo
Casi al final de Thrones of the Invisible (Tronos de lo Invisible), intento describir el mundo que de verdad deseo, y descubro que no puede construirse solo con ideales. Escribo
En los capítulos finales de Thrones of the Invisible (Tronos de lo invisible) sostengo que aquello que colocamos en el lugar más alto se revela menos por lo que decimos que por aquello a lo que permitimos que consuma nuestros días. Mi propuesta allí es deliberadamente sencilla: l
En las últimas páginas de Thrones of the Invisible (Tronos de lo Invisible) intento nombrar aquello que, en mi opinión, debería ocupar el lugar más alto una vez que dejemos de inclinarnos automáticamente ante el crecimiento, el mercado y el algoritmo. Lo llamo progreso interior s